ADVERTENCIA: El presente artículo contiene material orientado hacia los adultos y lenguaje que puedes considerar obsceno. Si no superas la mayoría de edad de tu país, por favor abandona esta sección de mi blog, o mejor vete a revisar a la cocina si no te han puesto azucar envenenada.
Últimamente me ronda este pensamiento: de no aprobarse la Reforma Fiscal entonces si que habremos terminado de retroceder al país en alrededor de cuatro o cinco décadas. Pero que mas da, estamos en crisis y eso justifica casi cualquier mierda. Además he dicho que en este blog no hablare ni de Política ni de Religión, solo de Sexo. El sexo se divide en dos grandes ramas: La Política y La Religión. Y como buenos políticos o religiosos que hemos dejado de ser, nos hemos convertido en egoístas con ansias de poder, con un maldito desprecio por los débiles, los viejos, los pobres y los desvalidos.
El único lujo que me puedo permitir ahora, es el agua. El agua no la pago porque esta incluida en el mantenimiento del Condominio (que por cierto tampoco pago). Bueno, el caso es que como me gusta sentirme poderoso y ya no tengo dinero con el que sentirme poderoso (solo tengo una verga con la que sentirme poderoso) lo que hago es que abro el chorro de la bañera. Espero a que se llene de agua. Bebo.
Luego le quito el tapón del desagüe, vacío la bañera y listo.
¡Que empacho!
Esta vez no pienso hablar de mi, solo voy a salir a caminar un poco mientras recuerdo a uno de mis amigos, Francisco. Así que sigo caminando.
Esta Comarca donde vivo, la Ciudad donde se concentra el epicentro político de toda la republica. Aquí viven los capos como reyes. Y la gente vive en agujeros y sobrevive con minúsculos sueldos entre pinos y cascabillos tirados por las calles. Pero da igual. Porque hay coca. Santa Cocaína Pínula es una de las ciudades donde mas cocaína hay en el mundo.
En esta ciudad transcurre nuestra historia.
Las ciudades están llenas de gente. Pero, que pasaría si nos fijáramos en una persona al azar. Por ejemplo, en este.
Francisco paga por su habitación seiscientos cincuenta billetes al mes. Se levanta cada día a las siete de la mañana. Por cosas del azar, tiene un nombre que lleva el morbo implícito a todo aquel que lo escuche, o lo lea.
-Si señor buenos días, pase adelante-, le había dicho el entrevistador del lugar en el que buscaba empleo.
¿Su nombre por favor?
-Francisco-
¿Primer apellido?
-Cho-
Disculpe… ¿Su primer apellido es Cho?, agachando la cabeza respondió Francisco que si.
Por favor… ¿Me permite su D.P.I.?, inquirió el entrevistador. Pero nuestro Francisco, que cargaba un solo billete en la bolsa y no se había desayunado mas que un mendrugo de una comida anterior, le había respondido que el aun no cuenta con el D.P.I. Que este era carísimo, por lo que seguía con su misma cedula de vecindad, desgastada y sin funda, con la que se identificaba siempre que la policía lo paraba.
Pobre Francisco, a donde fuera, una carcajada lo perseguía al dar el nombre por lo que tenia que explicar que su apellido aunque venia de China no tenia nada que ver con Asia, ya que era un hombre muy velludo, de piel morena, bajo y humilde que había nacido en el Sur.
Hace dos años, Francisco no habla con su familia. Ni con su madre, ni con su hermana, o su padre. No es que el joven Cho no tenga familia, nada mas que el, se siente avergonzado. Resulta que tiene el peor trabajo del mundo, el mas vergonzoso, el mas ridículo. El es un operador de Call Center. Servicio al Cliente.
El peor momento del día para el, es cuando pasa el gafete de identificación por el lector electrónico de Tele-Trato. Lugar donde trabaja recibiendo llamadas. Al enfrentarse a la mirada cachonda de la recepcionista. Luego, a decenas de filas de tele-operadores que extrañamente, en su mayoría, son mujeres bellísimas, pero frígidas.
El problema de Francisco entonces, es que hace dos años que no hace el amor con nadie. Salvo con una planta de Sábila que tiene en su cuarto.
Mientras camina hacia su estación de trabajo piensa en lo que estarán pensando las tele-operadoras que se cruzan con el por los pasillos.
-Mejor ahórrate el dinero que gastarías en invitarme a salir. Y cuando al fin logres reunir lo suficiente para comprarte un carro, me llamas…-
-Seamos amigos. Con tu sueldo no podrías mantener una familia…-
-Que futuro me espera con un tipo que recibe… llamadas.-
-¡Eres un enano!-
Pero la realidad de lo que las chicas están pensando cuando el pasa, es bastante distinta:
-Quiero esa bolsa que combina con mis zapatos-
-¡Uff! Creo que me va a bajar la regla…-
-Porque no me llamara… ¿Acaso no le gusto?-
-¡Estoy gorda!-
Porque la realidad es que nuestro elegido entre la multitud. Es una persona más de las muchas que pueblan las ciudades. Invisible. Solo es un número. ¡Y no el premiado!
Por eso me recordé de Panchocho, porque como el, algo triste se ha apoderado de nosotros. Que nos deja sin aliento.
Y ni siquiera podemos llorar.
OPINIONES
¿Que pensas? de “Solo es un numero”
El monstruo del Blog se alimenta de comentarios y este tiene mucha hambre...