En el verano de 1996, (cuando tu tal vez estabas naciendo) yo cursaba el primer semestre de Arquitectura y en el curso Fundamentos de Diseño Arquitectónico nos asignaron una tarea: de una naranja, abstraer la forma y provocar un elemento arquitectónico definido. ¡Vaya tarea! De la naranja partida en dos diseñe una estructura geodésica, y propuse un “Laboratorio de Estudios Ambientales”. Eran mis primeras aproximaciones formales de diseño. El proyecto se entrego en maqueta, mi paleta de colores solo incluía 3: blanco, plata y celeste. Entonces, ya me atraían los volúmenes puros. De nuestros ejercicios de construcción geométrica entendemos que aun las figuras puras están compuestas por superficies, es decir se tiene el volumen de un cubo que esta compuesto por seis superficies. Entremos pues en materia:
Las posiciones en la superficie terrestre normalmente están descritas en términos de ángulos en relación al ecuador y al meridiano; en el contexto de la ciudad, la ubicación de diferentes áreas se pueden expresar en términos de dirección y distancia del centro urbano: a esto le llamamos linea recta, cuando describimos objetos en nuestra vecindad inmediata usamos términos de referencia como: debajo, encima, enfrente, detrás) que se relacionan ya sea con nuestro propio cuerpo o con otro objeto de referencia.
Sentarnos en una silla cómoda nos da la sensación de que el objeto se ajusto a nuestro cuerpo, así como sentimos cómoda la ropa que nos talla correctamente, a la medida. De la misma manera, el cuerpo se siente cómodo en un edificio donde su relación o proporción con un ambiente o elemento arquitectónico nos brinda esta sensación sin que exista necesariamente algún tipo de contacto físico. Esta es la experiencia indispensable para hacer arquitectura. Bien, entonces a esta medida le llamamos: curva.
El sistema ortogonal perpendicular de medición se divide en 3 planos o direcciones (eje X, eje Y, eje Z) donde cada punto en el espacio puede ser descrito por 3 coordenadas. Entonces, el espacio puede dividirse en cubos de manera eficiente, lo que hace que cada posición represente una tajada del espacio que relativamente es similar a cualquier otra en cualquier posición. Teóricamente este cuenta con un centro, el origen.
Los puntos en el espacio de un sistema polar son representados por un ángulo y una distancia a un punto de referencia, el polo. En una esfera (la naranja) se pueden conectar todos los puntos de su superficie de forma equidistante al origen.
Existen formas de curvatura simple, que pueden ser desarrolladas doblando una superficie plana sin estirarla, arrugarla o cortarla. A estas superficies las caracteriza precisamente que la curvatura se da únicamente en un sentido, como el cilindro o como el cono. Estas superficies podemos construirlas con materiales planos como el plywood, la tela, o laminas de metal. Encontramos su uso en barcos, tiendas de campaña, mobiliario y otros. Ahora, las superficies que se doblan en ambos sentidos se llaman de curvatura doble, y poseen la particularidad de que no pueden hacerse de materiales planos. Dos ejemplos prácticos son la parábola hiperbólica (silla de caballo) y la esfera (la naranja, otra vez). Entonces a este proceso de “doblar” la superficie le vamos a llamar arquitectónicamente: desarrollo.
Definamos algunos tipos de superficies de desarrollo:
Desarrollo Cilíndrico: la extrusión recta de una curva, creando una superficie de sección constante. Si la curva es un círculo, la superficie que obtenemos es un cilindro.
Desarrollo Cónico: la extrusión de una curva hacia un punto focal, resultando en una superficie de sección variable. De un círculo grande, hacemos la extrusión hacia un círculo más pequeño y obtenemos un cono.
Desarrollo Poli-cónico: Una superficie compuesta de segmentos de desarrollo cilíndricos y desarrollo cónico en una misma figura. Como las cascaras de naranja cortada con una maquina.
Desarrollo Súper Poli-cónico: Cuando una superficie poli-cónica cambia su punto focal en una de sus partes, la superficie resultante es una curva más suave pero que no puede dividirse en segmentos iguales. Como las cascaras de naranja cortadas a mano.
En el ejemplo los arreglos fueron modelados por computadora, varios sólidos cilíndricos agrupados para intersectarse entre si de diferentes formas y luego fueron sustraídos de otros sólidos de mayor volumen para provocar el espacio.
Estos modelos son aproximaciones del desarrollo de una esfera (la naranja). Si rotamos un cubo en el espacio, sobre un mismo eje de referencia, obtenemos un cilindro. (04-0) Si cortamos ese cilindro por la mitad y una de esas mitades la rotamos 90 grados tenemos como resultado el volumen (04-1). De esta misma forma, rotando los volúmenes puros, el hexágono (06-0), el triangulo forma un cono (03-0). Al rotar una de las mitades del volumen original, las superficies resultantes pueden ser unidas en superficies poli-cónicas, reduciendo el número de superficies. (08-0) esta hecho de cinco piezas y (08-1) solamente de dos. Estos volúmenes resultan bastante interesantes porque nos muestran las posibles formas de construir un volumen espacial de manera que se limite el número de sus partes para permitir su construccion.
OPINIONES
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