Horas atrás, tenia el brazo tenso y la mano izquierda girando al máximo el timón de la troca, acelerándole los seis cilindros con toda la fuerza que me permitía la pierna, en mi mente viajaban con claridad las notas musicales de la sinfonía de la muerte mientras estiraba mi brazo derecho para apretarle la cacha a la pistola entolvada que escondía...
En el verano de 1996, (cuando tu tal vez estabas naciendo) yo cursaba el primer semestre de Arquitectura y en el curso Fundamentos de Diseño Arquitectónico nos asignaron una tarea: de una naranja, abstraer la forma y provocar un elemento arquitectónico definido. ¡Vaya tarea! De la naranja partida en dos diseñe una estructura geodésica, [...]